exopoesia

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Exopoesia

Alguien habló en algún momento no sé en qué lugar de la exopoesía, exopoesía entendida, y en realidad asociada al tronco semiótico de lo exo, lo de afuera, pero afuera-, exobiología (biología de elementos o cuerpos de ETs), exopolítica (diplomacia cuando los ETs, nos invadan), aunque yo prefiero lo exo de exoesqueleto (las pancoras tienen exoesqueleto y también los alacranes y su género).

 

Yo prefiero ver la exopoesía como un escape de los márgenes que la misma nos ha impuesto, en el sentido de romper el exoesqueleto. Pero no es tan simple, para hundirse en la exopoesía entendida no como un simple juego de palabrería y tampoco como un nuevo movimiento destinado a morir, la poesía que nos desprograma (que no es cualquier poesía) tiene, debe tener un fundamento ontológico, por lo mismo hay que crear la exontología (exo-ontología que le da a la exopoesía una exoepistemología) y de esta forma que quede no como movimiento o intento de juego intelectual muerto en el útero, sino como algo concreto aunque poner la palabra concreto en el contexto lírico es un movimiento bastante arriesgado.

La exontología tiene como objetivo o misión entregar las bases para que el poeta se desprograme y pueda asumir desde el vacío mismo que significa la ausencia de piso y plataformas una actitud discursiva desde la soledad, la soledad que se nos aparece cuando estamos solos solos ( no solos de personas o acompañados de nadie, sino solos de nosotros mismos) éstos son unos "estados de gracia" que como el opio nerudiano en un principio sólo nos hará vomitar y no experimentar la volada del opio -o morfina si quieren- cuando uno experimenta la soledad fundamental de ser , o sea en realidad cuando uno "es" el terror es indescriptible, pero unos segundos o minutos en un estado de terror te acostumbran a la oscuridad y los sentidos comienzan a funcionar de otra manera y la perspectiva lógicamente es otra.

No quiero que se me vaya la idea, así es que volvamos a la exontología. La desprogramación exontológica no sirve a cualquier poeta, éste debe estar rondando los cincuenta años y además de haber escrito (no necesariamente libros) debe ser conocedor pasmado de lo que ocurre alrededor, pasmado porque no existe otra mejor palabra para describir el estado en que uno por primera vez descubre que ha vivido toda su vida detrás de una pantalla y que aunque siempre habló de la realidad y la vida nunca supo realmente lo que era hasta que algo gatilló en él una neurona que le mostró lo que realmente estaba ocurriendo a su alrededor (tenemos a Borges en el aleph, a Lennon en su canción que dice que en ese preciso instante todo tuvo sentido para él, y a Huidobro cuando dice "¿por qué perdiste tu primera serenidad?/¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa Con la espada en la mano?/ ¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios? ¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?"). Ojo esto va más allá que el existencialismo aunque obviamente tiene sus nodos

Sólo este perfil de poeta puede iniciar un proceso de desprogramación....¿cómo?... con su propia poesía o escritura...pero antes...está el problema de la resolución del estado del autor que inicia el proceso y pòr qué precisamente desde la soledad pura y prístina.

Todos somos solos -que no es lo mismo que estar solos, aunque el término "solo" es bastante ambiguo sin preámbulos-; quitemos un poco la mirada que  estamos dando a esto desde la perspectiva sartriana o nietzcheana para mi demasiado pesimista.....(continuará)