“Al Mundo le Aze Falta un Orgazmo Maz”

“Al Mundo le Aze Falta un Orgazmo Maz”

El poemario “Al mundo le aze falta un orgazmo maz” cumple 10 años. Un texto que opera como objeto, según su autor Mauricio Torres Paredes. Se trata de un corpus compuesto por voces polimorfas -iridizadas, en el decir de Nestor Perlongher- desde una estética del detritus tecnológico. Restos de imágenes televisivas, frases hechas, videojuegos, spot publicitarios, biografía y devenires callejeros de la gran noche neoliberal. Un pastiche barroco que enciende la gran opera ciberpank con que el Fin de siglo proponía acabar con la Historia.

Por que celebrar los 10 años desde su publicación? Por varios motivos; Los mas fuertes, por que sacar de la desmemoria una producción que articuló una mirada poco recurrente en la lides de la poesía novel chilena. También porque operacionalizó una fusión política de cuerpo y signo y porque de manera notable, ensucia  y tensiona el gesto aséptico de la lectura, transformándolo en una maquinaria que resignifica la letra para performativizar el sentido mismo de la escritura. “Al mundo le aze falta un orgazmo máz” es una pieza anticipartoria, que fue cita para que la palabra  globalizada falle una y otra vez para hacer pesar irremediablemente al cuerpo, su gran tema.

La conversación con Torres Paredes fue variada y fragmentada Desde la institución de la Poesía con Mayúscula, hasta las nuevas marginalidades que a diario construye el mercado.

 

¿Que operación pusiste en juego al escribir “Al mundo le aze un orgazmo maz”?

Creo que el gran tema del libro es la mujer. Una excusa primera para descomplicarme de éste problema como ser humano, como hombre y como poeta. Para mi la mujer es un tema complicado, subjetivamente dificultoso. En un estado de capitalismo nómade, ella es un personaje interesante. Cuesta adentrarse en su mundo, cuesta entenderlas, desde el sentimiento, desde la pureza de su naturaleza. Cualquier ángulo es riesgoso para adentrase a ellas. Desde sus explicaciones no racionales que son la que le dan vida a la humanidad.

Es un tema profundo con el que me meto, porque  yo necesito comunicarme con ellas. Para eso entro a su sensibilidad y me dejo llevar.

 

¿Y como es el lugar desde donde se plantean las preguntas, estas apuestas de acercamiento una mujer que muta?

Estas preguntas interiores se despliegan en un contexto de hipermodernidad y como esta llega incluso a mi barrio, cruzándose con las señales de televisión gracias a un satélite ubicado en un meridiano X. Estamos extremadamente contextualizados en un  espacio hipermoderno. En ése diagrama yo construyo mi lugar entre los universos marginales, los que son mi fuente de vida. Vale decir hablo en éste libro de un tema complicado en un contexto también complicado, lo que resulta es un texto dificultosos para leer y también para decodificar, propongo un texto laberíntico.

 

¿Como reflexionas el problema del lenguaje respecto a la operación a la que lo sometes en el texto?

Yo entiendo el lenguaje como operación de creación. Lo veo como lo ven los filósofos, los evangélicos, los profesores o como lo ve el niño que recién aprende a leer leyendo cartel por cartel. El lenguaje es una posibilidad de/para conocerse día a día. Aprendemos palabras, gestos todos los días. Vivimos observando y dándonos cuenta que no somos los únicos portadores de la verdad. Como decía Shakespeare en su Hamlet, entre el cielo y la tierra hay todo un espacio que a nuestra filosofía le queda acceder y comprender. Como ser hablante y lenguajeante, el lenguaje es un terreno molecular que decido manipular para crear nuevas vidas. Por que el lenguaje es creación de vida.

 

¿Como llegas a esta operación, desde que subjetividad planteas la estrategia?

Lo hice cotidianamente. Por esos días estaba trabajando en una botillería. La botillería se encontraba ubicada en un barrio muy peludo, se cerraban las rejas y se atendía como desde una fortaleza. Mi turno era de las 9 a las 4 de la mañana, ahí me sentaba a atender y a mirar. Me fijé en que se armaba un ambiente pesado; Pesaba el tráfico. Comencé a captar que era parte de  una cárcel. El tiempo libre que me quedaba entre venta y venta comencé a ocuparlo en escribir. La idea se me fue consolidando, decidí escribir un libro.

 

¿Era tu primera experiencia con la escritura?

No, escribo desde los 17 años, fui director de una revista literaria. Sin embargo la aparición de mi primer libro fue una situación detonada por una exacerbación del cambio de la forma. La idea inicial era hacer solo un poema que llevara esta forma de escritura, después decidí llevarlo al extremo. Edgar Alan Poe me ayudó. Las lecturas del Hundimiento de  la Casa Usher y Corazón Delator me ayudaron a dar forma a esta Psicosis. “Al mundo le aze  falta un orgasmo máz”, es una búsqueda de un orgasmo más allá de lo copulativo. Es reclamar lo que yo pensaba debía existir obligatoriamente en mi alrededor.

 

¿Háblanos un poco de las voces que emergen en tu libro. Hay un sujeto popular, un cuerpo definido que aparece claramente delineado?

A mi me interesa la acción popular. Sus éticas, estéticas, sus políticas sus culturas y sus símbolos, pero desde las significaciones particulares que le dan estos seres. Me interesa ése personaje urbano que fluye en la sociedad de hoy y que me sigue y me persigue en mi reflejo. Evangélicos, vagabundos, los carros sopaipilleros, las abuelitas de barrio, las señoras copuchentas. Lo popular es un espacio político que hace otra forma de política, pese a que se le describe muy prejuiciosamente. El ser popular se mueve en una red de complicidades, amigos, enemigos, fidelidades y traiciones. Entiendo al barrio como un organismo que te asume y te consume para modelar una identidad. Por ejemplo, una vez el padre de un amigo pensaba que yo era drogadicto, decía que tenía tal aspecto. El asunto me interesó a propósito de las imágenes que circulan respecto a las identidades y que en el espacio popular son espejos de la misma discriminación que los construyen. Yo soy espejo de otro. Me interesa tensar esas identidades formadas en los contextos políticos culturales de hoy, un mundo cibernético y post punk.

 

¿Que lugar ocuparía lo popular en la imagen de desarrollo que como país tenemos?

El letargo del sujeto popular es fuerte. La castración a la que socialmente ha sido sometida  perdura y tiene sus consecuencias. Los sujetos populares tienen miedo. Eso les genera la política de “Gobierno que haya, hay que trabajar igual” No quieren problemas -dicen y aspiran a vivir tranquilos. El shock ocurre cuando son ultrajados y se les marginaliza aún más. El problema no es solo el rapto de símbolos o el despojamiento de lenguaje que hace el mercado de lo popular, sino el abandono y la calidad de ruina en que quedan esos signos luego de la utilización. Acá hay un asunto de administración biopolítica del sentido de pertenencia. El sujeto popular piensa desde el sentimiento y no es capaz de re posicionarse luego de los asesinatos de imagen a los que su voz y su estética han sido sometidas. Francamente creo que hay un deseo de eliminar la voz popular (la de los sujetos populares) desactivarlas políticamente para que existan en el mercado solo como una caricatura de si misma.

 

¿Existen “objetivos” en tu trabajo poético, de que tipo por ejemplo?

Si habría hipotéticamente un objetivo, podríamos hablar que me interesa dar cuenta de que existen estas zonas, con grupos, sensibilidades, planteamientos que portan poesía. Por que acá hay poesía. Me gusta la idea de Médium para hablar estas imágenes, para describir estos lugares. No se si haré el papel bien o mal, pero a veces creo ser un médium para hablar una lengua que ha sido marginada. Por eso mismo tengo un dialogo fuerte con la poesía Rokhiana, la de Mistral y la de Carmen Berenguer, en la época actual que explora sutil y enérgica a la vez todas las posibilidades de la lengua. Los poetas que menciono poseyeron propuestas que pensaron y levantaron  una política de ocupación territorial, urbana por así decirlo.

 

¿Con quien dialoga tu poesía, con la poesía, con las instituciones… con quien teje vinculaciones?

Desde un comienzo mi poesía ha estado vinculada a lo social, desde allí se ha instituido y desde ese espacio es posible también de contaminar. No solo la voz de los científicos sociales puede hablar de lo social, también la literatura y la poesía pueden hacerlo. El barrio, el Centro, la población, sus cuerpos emergen para sicosear al lector, mediante imágenes terroríficas a las que a veces lo someto. Me gusta ese experimento de mostrar un caparazón pulcro y cuando se abre aflora la miseria y las inconsistencias de un ser humano maquínico. Me gusta el golpe social. Con la institución misma de la poesía chilena no estoy muy cerca. Mi poesía no se debe a una institucionalidad poético-política, se debe mas a las redes y las amistades que no obedecen a intereses programados. Yo me muevo en espacios múltiples, mis textos pueden ser leídos en la institucionalidad poética pero hay otras conexiones con personas que también los leen en otros circuitos, distantes de los recorridos del poder. Debo confesarlo, el demasiado acercamiento de un polo o otro me trae no pocos problemas, pues se me reclama inconsecuencia tanto de uno como de otro. Por ejemplo, si cuento que me reuní con Uribe no faltará el que me diga…oye y que te andas juntando con ése católico de Mierda....En fin Son rollos de identidad personal a los que les busco puntos de fuga.