Una mirada panóptica sobre los dispositivos foucaultianos

Una mirada panóptica sobre los dispositivos foucaultianos

Lo cierto es que Foucault instala una suerte de rúbrica, que conforme se adentra en esa función arquitectónica, de aprehensión para la des-aprehensión, va dialécticamente mutando (archivo, dispositivo, episteme). Y sin importar cual adopte, su finalidad será el develar la estructura que encubre el poder, que lo articula y que deviene otra forma de poder. Metalenguaje que complejiza, descubre y encubre. Apoptosis de una suerte de progresivo conocimiento del conocer. Allí instalado, en ese lugar panóptico, ese ver actúa como un reconocimiento inmediato, donde no existe entonces sombra que encubra, sólo la imagen vigilante de un ojo que revela.

Palabras Claves: Foucault, Panóptico, Dispositivo, Verdad y Máquina.

 

 INTRODUCCIÓN

 

“…si es posible hablar por fin del poder, de la sexualidad, del cuerpo, de la disciplina, con esta inteligencia definitiva, y hasta en sus más delicadas metamorfosis, es que, por algún sitio, todo esto está ahora caduco, y que si Foucault puede establecer un cuadro tan admirable es porque opera en los confines de una época (quizás en de la “era clásica” de la que sería el último dinosaurio), que esta en vías de desaparecer definitivamente. Configuración propicia a los más esplendorosos análisis antes de que los términos le sean retirados.” Olvidar a Foucault, Jean Baudrillard.

 

Habitualmente, suele decirse que la labor filosófica debe estar centrada en el uso crítico de la razón, en el caso de Foucault, podríamos decir que su pensamiento se inscribe en una suerte de tradición que da una “nueva” orientación a la filosofía, en tanto, la constituye en una especie de crítica a la razón[2], que surge a partir de la instalación (consciente / inconsciente) de una resistencia a las formas de control, lo que no es otra cosa más que la irrupción de nuevas formas de subjetividad. Desde este nuevo enfoque que considera que la crítica no existe más que en relación con otra cosa distinta a ella misma: es instrumento, medio de un porvenir o una verdad que ella misma no sabrá y no será, es una mirada sobre un dominio que se quiere fiscalizar y cuya ley no es capaz de establecer (Foucault, 2003:5) la crítica a la razón se constituye en una puerta de entrada a una nueva lectura, desde el momento fundador de la razón occidental en la cual es un elemento clave en la realización concreta como objetivo de la liberación humana.

En ese contexto, la pregunta histórica de ¿Quiénes somos? adquiere un nuevo sentido dando origen con ello a una ontología de la actualidad[3], como una reflexión histórico-político sobre el presente, poniendo al descubierto las condiciones que hacen aceptables las creencias y los valores sobre los que nos movemos. A partir de esta interrogante estas tradiciones y normas dejan de parecer incondicionados, obvios, al hacerse manifiestos los límites restrictivos y contingentes dentro de los cuales pueden funcionar (Vásquez, 1995:19)

Hecho que por cierto podemos leer como el comienzo del fin, en tanto, transforma la crítica en un proceso de liberación, del cual Foucault sólo da cuenta. Ante la última línea, ante el último espiral, parafraseando a Baudrillard, el filósofo de Poitiers se detiene justo en el límite, en el umbral de una revolución actual del sistema que no quiso jamás franquear.

Foucault en sus textos, más allá de lo estético y de la ingeniería que contiene, en tanto construcción y reconstrucción, no hace más que conjurar el uso de la razón, y otorgarle un sentido caleidoscópico en lo que se ha consignado como una arquitectura[4] (del conocimiento, savoir) con la cual se descubre, en toda su magnitud, una serie de pliegues que permiten dar claridad y sentido a ciertas practicas, ordenando de manera diferente las piezas, generando una nueva mirada sobre la realidad, articulando un nuevo discurso, un pensar diferente, que permite  dar cuenta de las nuevas reglas del juego, develando de manera sistemática cada uno de sus movimientos[5], como por ejemplo el paso del encierro (locura) a la represión (sexo) como valores equivalentes e intercambiables, como escenas distintas de un mismo cuadro desde distintas perspectivas, donde la represión, el secreto, el ocultamiento es el lugar la inscripción imaginaria, y que paradojalmente es quien le da la fuerza de un mito[6].

Esta curiosa manifestación de la cual Foucault da cuenta, no hace más que establecer que esa razón que se instala en la Ilustración y que permite la constitución de la modernidad occidental se funda desde un acto violento que no es otra cosa mas que la discriminación, de lo cual da cuenta en otro contexto y con otra intención Todorov y que conceptualiza como “el desvió de la ilustración”, y que da cuenta de las perversiones que encarnan el alejamiento del espíritu de la ilustración, no como resultado de esta sino más bien como una suerte de conjura que inclina su constitución y termina por traicionar sus principios[7]., una razón cuya autonomía estructural carga con ella la historia de los dogmatismos y despotismos, una razón que como resultado produce emancipaciones solamente sobre la condición de lograr su objetivo de liberarse de si misma[8]. Que da cuenta de un desarrollo contingente en búsqueda de universalidad.

Aquí comienza a tener más sentido el destino de las sociedades modernas en función de la pregunta  inicialmente retórica sobre ¿Quiénes somos?, lo paradojal de esta conminación es que cuando en sus textos Foucault habla, no hace más que darnos la última palabra en el momento en que eso ya no tiene sentido.

 

“En el momento en que se pretende que todo ha sido dicho, que no hay más secretos ni censuras, en el momento escogido para la apología, omitir la alabanza proviene de la indiferencia, abordar un pensamiento demasiado bello para ser verdad constituye, probablemente un accidente…” Olvidar a Foucault, Jean Baudrillard.

 

UN BREVE ANTECEDENTE

 

“A nosotros, que estamos atrapados en las aporías del subjetivismo, los griegos nos llevan una cierta ventaja en lo que se refiere a concebir los poderes suprasubjetivos que dominan la historia. Ellos no intentaron fundamentar la objetividad del conocimiento desde la subjetividad y para ella. Al contrario, su pensamiento se consideró siempre desde el principio como un momento del ser mismo…” Hacia la prehistoria de la metafísica, Hans-Georg Gadamer.

 

Sin duda, un elemento central del despliegue foucaultiano es la práctica histórica que sirve de eje a su arqueología y que se constituye en un instrumento esencial para el ejercicio filosófico. Esta práctica, sin embargo, se encuentra distante de la idea de ultimar a la verdad (como habitualmente se considera), más bien se encuentra próxima a una especie de re-ingeniería sobre la (si se me permite el término) empresa filosófica. Por tanto, tal vez, lo primero que podemos señalar es que su pensamiento no se transforma ni en un escepticismo, ni un relativismo menos aún en lo que algunos han definido como un pensamiento epistemológicamente subversivo, ya que este no cuestiona, en el mismo, la objetividad o validez de un conjunto de conocimientos para el cual este es aplicado, sino que se interroga por los rasgos propios de la sociedad contemporánea. (Allí, entonces, cobra una presencia inquietante la pregunta por el ¿Quiénes somos nosotros en este preciso momento de la historia?) Esa constante de contingencia, de presente será un elemento inquisidor y omnipresente, que se transforma en una práctica desequilibrante en tanto nos revela en una doble dimensión como sujetos (Nosotros) y como sujetos en un espacio y tiempo determinado (Presente).

Este ejercicio de develamiento, si ustedes quieren de una verdadera aletheia, esta presente en toda su obra en mayor y menor medida, desde La Historia de la Locura, a la Historia de la Sexualidad, pasando por Vigilar y Castigar que por que no decirlo se convierte en una suerte de historia de la penalización, y utilizo intencionalmente este concepto y no el de dominación, porque considero que este mas bien se encuentra presente o incluido en los Cuatro ejes que es posible distinguir en el desarrollo del ejercicio, que realiza Foucault, de retomar la realidad desde el negativo de la película, produciendo el velado del rollo, estos ejes que podríamos distinguir en la obra foucaultiana son:

 

-El Poder  -El Conocimiento  -La Verdad   -La Ética

A partir de ellos se van desarrollando una serie de prácticas que generan una intrincada red[9] de conexiones que se interpelan mutuamente, allí por cierto, es posible visualizar  la dominación, esa amplitud temática, casi omniabarcante, es la que permite a su pensamiento asumir, siempre en tanto interpretación, el sentido de un mirar panóptico, inquisidor, lo que evoca la idea de que ese ver actúa como un reconocimiento inmediato, donde no existe entonces sombra que encubra, sólo la imagen vigilante de un ojo que revela, sin embargo es precisamente ese contexto el que incómoda, el que nos complica ya que de cualquier forma el ojo sea perspicaz ó débil, no ve más que hasta cierta distancia. Veo y obro dentro de un espacio limitado y la línea de ese horizonte es mi más próximo destino, grande o chico, del cual no puedo escapar. Alrededor de cada ser se extiende un circulo que le pertenece.” (Nietzche, s/f : 89)

 

LAS VIAS DE ACCESO Y EL DEVENIR FUNCIONAL DE LAS POSIBILIDADES

Sin duda la propuesta de Foucault es envolvente y como lo señala Baudrillar su discurso es el espejo de los poderes que describe, y es su exactitud la que termina alimentando su fuerza analítica, su discurso nos habla de los procedimientos de verdad, su discurso no es distinto al del mito, sin embargo es un destello del espejo el que nos hace desviar la atención para finalmente  llevarnos a encontramos nuevamente con lo mismo. Tal como aquella historia de Borges: Veinticinco agosto 1983, en que se encuentran dos Borges que se confrontan, que se interpelan, el presente y el futuro que se encuentran, los dos se mienten, y dialogan en dos lugares y dos tiempos, los dos se sueñan, pero ¿quien sueña a quién? …finalmente una sentencia marca aquello que ocurre frente al mito, cuando lo vuelvas a soñar, serás el que yo soy y tú serás mi sueño.

He querido comenzar con esta suerte de analogía entre el mito y el pensamiento foucaultiano por que en ambos usos se encuentran similitudes y por cierto también particularidades, en el caso de la primera (similitudes), que arbitrariamente será el hilo conductor del presente comentario, ambos se constituyen en discursos, en ambos hay, existe o se genera un efecto de verdad, y ambos pueden ser sindicados como dispositivos. Este último concepto paradojalmente será quien nos permitirá comprender las posibilidades que el mismo concepto se otorga, y digo paradojalmente porque este se instala como un verdadero panóptico que permite ver y reconocer en tanto implica unidades espaciales, por lo cual permite conectar y desplegar las posibilidades en función de su amplitud.

La metáfora de Deleuze entre el dispositivo y la madeja, por cierto resulta insuperable, sólo la imagen de aquel objeto evoca, sirve de ejemplo que en su simplicidad revela la complejidad que esta encierra.

Pero no nos quedaremos sólo con una imagen, para comenzar podemos señalar que el concepto da cuenta de un conjunto multilineal (de enunciación, fuerza, subjetivación, ruptura) y bi-dimensional (plano cartesiano, eje X,Y) que al mezclarse y entrecruzarse son capaces de generar un conjunto de variaciones de disposición y que además se apartan de lo eterno para aprehender lo nuevo, que no es mas que la creatividad variable que depende exclusivamente de los dispositivos. En otras palabras podemos señalar que un dispositivo es dinámico e inestable y que precisamente esa condición de inestabilidad es la que hace posible la aparición de “nuevas[10]” estructuras, y no necesariamente debe remitir sólo al poder, aún cuando se encuentra inscrito en un juego de poder.

Otro aspecto ineludible en relación al dispositivo es la idea de que esta multiplicidad de líneas que lo definen son desiguales y en movimiento continuo y que por consiguiente no pueden ser adscritas a absolutamente ningún sistema regulador de las semejanzas ya que las líneas transitan por sobre los equilibrios, una especie de conjugación de movimiento centrifugo y centrípeto, lo que se complejiza aún más en tanto considera que cada línea se bifurca perdiendo de esa forma la posibilidad de limite[11]. Por lo cual intento de establecer una línea divisoria (por ejemplo entre Saber/Poder/Subjetivación…) queda completamente descartado, dando paso sólo al encadenamiento de relaciones reciprocas.

Existen dos líneas o lo que algunos señalan como tipos de curvas superpuestas, que se encuentran presentes en todo dispositivo: la visibilidad y la enunciación, elementos que permiten levantar una nueva cartografía generar una nueva curvatura.

La primera llamada de visibilidad no hace más que mostrar la varianza producido por líneas disímiles, del propio dispositivo como por ejemplo la cárcel, el manicomio, la ciudad, el aula de modo de distribuir lo visible y lo no visible por medio de un trazo.

La segunda llamada de enunciación estaría dada por las posibilidades de resituación del decir de una ciencia en tanto funda un discurso la capacidad de determinar lo indeterminado.

Sin embargo esto no es todo en lo que se refiere al dispositivo ya que además hay que agregar en función de la complejidad antes descrita existe una determinación ante la combinatoria de ambas líneas marcada primero por las líneas de fuerza que operan en el dispositivo mismo interviniendo en el movimiento uniforme de las líneas. En segundo lugar por las líneas de subjetivación que se manifiesta cuando una fuerza puntual se repliega sobre si misma, y no entra en una relación lineal con otra fuerza, lo que finalmente apuntaría a que el proceso se gesta por medio de la individualización, alejándose de cualquier manifestación hegemónica.

Desde esta especie de última trinchera, Foucault establece la imposibilidad de los universales, un rechazo que podemos explicar por dos razones, que pueden o no dejarnos conformes, la primera de ellas es que los universales son incapaces de explicar algo, sino mas bien nos obligan a explicarlos (generando con ello una suerte de abstracción[12] que jamás llega a hacerse concreta) y segundo por que más bien constituyen procesos singulares que varían de acuerdo al dispositivo, por lo tanto su supuesto carácter universal se diluye.

Ya enunciados estos elementos, podemos comenzar a hablar sobre los dispositivos, tal vez el primero de ellos y que contextualiza, enmarca esta vorágine es el diagrama, que constituye el dispositivo panóptico, aquello que representa el mapa de las relaciones de fuerzas, la exposición de ellas. También la define Foucault como la máquina, en tanto es aquello capaz de producir, de generar, y que por cierto encierra complejidad[13]. Ahora bien, esta atribución que realiza Foucault sobre la máquina resulta del todo interesante, ya que desplaza una serie de significados del objeto al dispositivo que es esencialmente sujeto o si ustedes quieren interacción caótica de este dentro de un marco con ilimitados campos de acción y desarrollo, pero no solo radica allí esta peculiaridad sino que además asigna una cualidad que Marx en algún momento estableció como inexistente, por cierto desde la producción[14], en el hombre como lo es la capacidad de generar un movimiento continuo y uniforme.

Y finalmente, para cerrar este paréntesis sobre este aspecto, que creo era interesante mencionar, esta la idea muy relacionada con lo anterior de señalar que las maquinas son sociales antes que técnicas o de manera aun mas clara que existe una tecnología humana antes de la existencia de una material.

Ahora bien, la metáfora entre el dispositivo y la maquina surge casi de manera espontánea y pudiera ser el escenario que nos permita tal vez igualar la analogía de Deleuze que definimos, al comienzo de esta exposición, como insuperable cuando utiliza para explicar el dispositivo la metáfora de la madeja, si se me permite sólo mencionare dos aspectos a mi juicio esclarecedores esta relación maquina-dispositiv

“…el motor adquiere por su cuenta una forma independiente, completamente emancipada de los límites de la fuerza humana. La máquina útil-aislada, como cae al rango de un simple órgano del mecanismo de operación. Un solo motor puede a partir de ahora poner en movimiento múltiples máquinas útiles[15

“Con el número creciente de las máquinas útiles a las cuales debe dar propulsión simultáneamente, el motor se crece, mientras que la transmisión se metamorfosea en un cuerpo tan vasto como complicado”

Las palabras, creo en esta oportunidad, sobran…

Otros dispositivos que aparecen de manera sistemática en la obra de Foucault son el discurso y las instituciones, esta ultima tal vez sea la línea más atractiva de desarrollo actual esencialmente por lo que el concepto en si encierra y además por lo que este representa como intersticios en los que el sujeto modela su existir. Además por que allí desemboca una serie de aspectos que sirven de piedra angular a su reflexión, sobre todo desde el concepto de dispositivo que aplicado allí termina por configurar y modelar la existencia de los individuos de forma tal que los sujetos se encuentra al interior ya no de complejidades sino de practicas disciplinantes o disciplinarias, siendo fiel a Foucault, y esto tiene por consecuencia la imposibilidad de alcanzar niveles de autodeterminación poniendo así en entredicho el concepto de autonomía y con ello reduciéndola libertad a una suerte de condicionamiento dado por los límites la privación del ejercicio de si

Entre cada punto del cuerpo social, entre u hombre y una mujer, en una familia, entre un maestro y un alumno, entre el que sabe y el que no, pasan relaciones de poder que no son sólo la proyección pura y simple del gran poder soberano sobre los individuos, son más bien el suelo movedizo y concreto sobre el que ese poder se inclina en relación a sus condiciones de posibilidad y funcionamiento. No son más que línea de segmentariedad que atraviesan incluso los cuerpos (Locura/Sexualidad).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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VÁSQUEZ, Francisco. Foucault la historia como crítica de la razón.  (1995). Editorial  Montesinos. Barcelona.

 
 
NOTAS

[1] Licenciado en Educación mención Filosofía y Licenciado en Sociología, Actualmente se encuentra cursando el Magíster en Educación, con mención en Gestión Educacional en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) Santiago. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

[2] Como ascesis en tanto ejercicio de si en el pensamiento, también se conoce como una ontología pragmática del presente.

[3] Que tiene como contraparte una Analítica de la Verdad (Ciencia).

[4] Paso que será fundamental para la constitución de la tardía genealogía que será la parte culminante de su obra y que dicho sea de paso debe su gestación al período arqueológico.

[5] Como el mago que revela a su auditorio sus trucos de magia, en ese revelar la magia pierde su sentido, pero al mismo tiempo le otorga otro.

[6] Tómese como ejemplo el caso del sexo.

[7] El autor se refiere aquí al Nacionalismo, el Cientificísmo y el Egocentrismo como las perversiones resultantes de la oposición de los ideales de la ilustración.

[8] Es importante aquí consignar que el desarrollo del pensamiento de Foucault si bien se enmarca dentro de lo que hemos definido como una ontología de la actualidad, en el caso específico del desarrollo del pensamiento francés se vincula con el llamado “network”, (filiation) que da cuenta de la historia y de la filosofía de la ciencia francesa.

[9] O si se quiere asimilar con la idea de vértice, siguiendo el texto de Guatari: Caosmosis.

[10] En el sentido Deleuziano del concepto.

[11] Y es esta idea la que transversalmente cruza el itinerario foucaultiano, quizás allí esta la clave del porque el concepto de dispositivo le cuesta tan caro a Foucault en el desarrollo de su pensamiento.

[12] Lo que no es un punto menor sobre todo si consideramos la constante foucaultiana de evitar las preguntas abstractas y la necesidad casi imperiosa de remitirla a una practica histórica que sirva para elucidar cualquier interrogante, de allí su tendencia a historizar las grandes abstracciones.

[13] Remítase aquí al maquinismo y su historia la que revela el aumento de complejidad el desplazamiento primero espacial desde la casa a espacios mas amplios y segundo, de la maquina útil como máquina aislada al sistema de máquinas y posteriormente a las grandes maquinas automatizadas. Eso considerando además toda la revolución que implica la idea de autoalimentación en la perfectibilidad del motor (transmisión). El maquinismo en definitiva implica una búsqueda de regularidad, de permanencia en la acción.

[14] Consideradas como fuerzas motrices.

[15] Marx utiliza la expresión útil, en singular, el uso del plural es pecaminosamente mío.

 

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