Conversaciones con el audiolibro "Insolente catalepsia"

Conversaciones con el audiolibro "Insolente catalepsia"

Qué nos dice la autora Marjorie Mardonez, Insolente catalepsia, es un libro experimental que tiene varias caras. Es un libro que incorpora la música. Es un audiolibro. Es un libro que rompe con el formato impreso y pasa al formato digital. Nos ofrece una muestra de un ciberpoema que, según la autora, enuncia, en perspectiva de futuro, la disolución del libro impreso.

La autora me ha dado la tarea de presentar este libro experimental. Confieso que no tengo todas las herramientas necesarias que me permitan hablar con solvencia de esta propuesta autoral, se lo he dicho a Mao, como se la llama cariñosamente, entonces tomaré un camino que me parece también importante: abrir ventanas. ¿Qué significa eso? Este libro experimental me invita a conversar con él, a hacerme preguntas, a reflexionar sobre ideas que surgen, justamente, de darle vueltas a esta propuesta. Abrir ventanas como caminos posibles con los que este libro me interroga. Es a eso que los invito a ustedes cuando abran Insolente catalepsia. 

Para partir creo que es importante decirnos de qué hablamos cuando hablamos, de un libro experimental, de un audiolibro, de un libro digital, de ciberpoema o de la disolución del libro impreso. A todas luces la autora nos ofrece una narrativa distinta. De una u otra forma es una búsqueda con menos o más aciertos, con menos o más logros, eso no es lo relevante, lo más importante, dice ella, es el recorrido más que la llegada, es el proceso.  de construcción del poemario insolente catalepsia en el que participaron, como ella nos relata, alrededor de 50 personas, definitivamente, esta propuesta es una obra colectiva. Y conversando con insolente catalepsia creo que la búsqueda que la autora emprende da cuenta de una nueva época.  Un cambio de época . Hablamos del paso de la ciudad letrada a la ciudad virtual en América Latina.

El nacimiento de las ciudades latinoamericanas se inició bajo la esfera de la ciudad letrada, en un medio totalmente analfabeto (sociedad real) y su legitimidad descansó y descansa aún en la escritura, ciudad letrada al servicio del poder. Alejamiento del habla y sacralización de lo escrito. Si bien la ciudad letrada ha sobrevivido casi durante todo el siglo XX, en la actualidad su continuidad está en riesgo debido a que los patrones culturales en América Latina están siendo impactados por los medios que privilegian el habla y la imagen, ambas, tanto el habla y la imagen están desplazando a la escritura [Cuadra, A. (2003). De la ciudad letrada a la ciudad virtual. Santiago de Chile: Manuscrito inédito, pdf en línea]: nace un nuevo diseño cultural, la ciudad virtual. Desde el ámbito de la cultura entonces podemos remitir a cibercultura o cultura digital cuyas tres grandes características son la interactividad, la hipertextualidad y la conectividad, vamos hacia una sociedad de la web.

Lentamente empieza un cambio desde rígidos y normativos códigos de la cultura ilustrada hacia una cultura de masas de códigos más flexibles, visto desde una perspectiva histórica, sus antecesores son la radio, cine, telefonía, televisión, nuevas formas de almacenar imágenes y sonidos, hoy el cable, la TV digital, próximamente la radio digital, en suma, la sociedad multimediática. Es un hecho de la mayor trascendencia porque provoca un desplazamiento, un cambio de eje, desde la palabra escrita hacia el habla y la imagen. La ciudad virtual se consolida en este fin de milenio y primeras décadas del nuevo siglo como un doble proceso de mediatización y virtualización. Y en ese proceso el desarrollo de Internet puede llegar hasta niveles aún no totalmente sospechados, como un medio de medios como la red de redes que permite interconectar al planeta virtualmente. El desarrollo de internet constituye una verdadera revolución en la sociedad moderna.

Si la ciudad letrada era administrada desde la escritura por la elite intelectual; la ciudad virtual responde a los diseños culturales de los medias. Este tránsito cultural no ha abolido las viejas problemáticas que nos aquejan en AL: marginalidad, pobreza, injustas relaciones de poder siguen ahí. La ciudad virtual que inaugura este tercer nuevo siglo de las repúblicas latinoamericanas no está exenta de riesgos.

Veamos: La red digital se ha celebrado como un medio de libertad ilimitado y el primer eslogan publicitario de Microsoft “¿Dónde quieres ir hoy?”, sugería una libertad y movilidad ilimitada en la web. Hoy esa euforia se muestra como una ilusión y esa libertad y la comunicación ilimitada se convierten en control y vigilancia totales. Todo dispositivo, toda técnica de dominación, genera objetos de devoción que se introducen con el fin de someter. Devoto significa sumiso (Smartphone: objeto digital de devoción y confesionario móvil). Facebook es la iglesia, la sinagoga global, literalmente la congregación de lo digital [Han, B. (2014). Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Impreso en España: Herder].

Me valdré de este libro experimental, de esta propuesta, en diálogo con el texto de la Mao, para sostener que la poesía está en crisis. Desde la ciberliteratura y la ciberpoesía se buscan nuevas formas de narrar que rompan no solo con la narrativa lineal del libro impreso porque si fuera solo eso, estamos solo ante un juego diverso de formas, pero no de contenido. Bajo el título Poesía visual y ciberpoemas, un proyecto de la Fundación Miguel Hernández en la WEB, se escribe: “Es necesario hablar a estas alturas del discurso de la crisis de la poesía, a finales de los años ochenta y finales del siglo pasado (…) la poesía sobrevive en mundos espirituales cerrados. […] contexto desfavorable para la poesía en el que los poetas no saben conectar con la realidad”. Con la ciberpoesía o libro digital ¿qué se pretende? Hablan del fin de la literatura porque sería una escritura post-estética, es decir post-reglas canónicas, se habla de múltiples poéticas digitales o de Internet, la escritura puramente virtual, entre otras, que abandonan el significado moderno de la gran obra literaria (aurática), del artista-escritor-genio y el de la literatura subjetiva (del inconsciente) propia de la estética moderna. Y es aquí donde me detengo: así como la ciudad virtual no llega así de repente como arte de magia y hubo una larga lista de antecesores, me parece importante destacar acá lo que, en los años 50 del siglo XX pasado, planteó el poeta Nicanor Parra , que los poetas deben bajar del Olimpo, esa no es una idea cualquiera, justamente da cuenta de una crisis en la poesía; se propone que los poetas bajen a la calle, de producir una ruptura con la poesía moderna que habla con un lenguaje hermético solo para iniciados, escritura que necesita a un ejército de académicos que la interpreten. Parra  habla de una literatura posmoderna. ¿Por qué no bajar a la calle sin ser posmodernos y apropiarnos solo de las estrategias artísticas que enuncia? Búsqueda en medio de este tránsito de época. Es el cambio desde la gran obra literaria del escritor dios al poeta que “a finales del siglo XX y principios del siglo XXI intenta mayor cercanía a la sociedad de masas”, tratando de llegar a todo el mundo, precisamente, con un cambio de sintaxis. Intentos significativos desde la escritura verbal siempre presente y necesaria; así como las nuevas propuestas que se hacen desde la apropiación de las tecnologías que, como sus cultores indican, amplían las posibilidades de expresión incorporando la imagen.

Uno de los sueños ha sido romper la linealidad del libro impreso y su jerarquía dominante. En este tránsito hagamos un acercamiento, un primerísimo primer plano: ahí está el hipertexto, se dice que llega con internet  y la web, los cibernéticos e informáticos afirman reiteradamente que no existe hipertexto sin medios digitales, pero su sueño fue imitar el funcionamiento del cerebro humano. Los seres humanos son capaces de relacionar conceptos de la misma manera que se logra en un hipertexto, no lo hace necesariamente de manera lineal, por lo tanto, podemos decir que el pensamiento humano como tal se logra de una manera hipertextual. El hipertexto es una herramienta con estructura secuencial que permite crear, agregar, enlazar y compartir información de diversas fuentes por medio de enlaces asociativos. La información se muestra al usuario de manera fragmentada. Diremos que los antecesores de la hipertextualidad medial los encontramos en los autores que intentaron crear novelas o cuentos impresos que se relacionan con la idea del proceso hipertextual. Intentos de romper la linealidad, la lectura lineal de una obra, de romper las certezas, estas ideas modernas de la razón que se ha erigido como el nuevo dios omnipotente y que está siendo cuestionado, al menos pidiéndole cuentas. Hay una larga lista de autores, pero en América Latina nos remitiremos a Jorge Luis Borges con su texto El jardín de senderos que se bifurcan; y a Julio Cortázar con su novela Rayuela. Acá en Chile, ejemplos de jóvenes autores, el poeta Felipe González Alfonso con su poemario Los zapatos de gamuza. Crónica de la muerte de Luis González (2015).

            Si por algo se caracteriza la sociedad actual apoyada en Internet es por la búsqueda de nuevas formas de creación. El audiolibro es una de esas ideas de combinación de nuevas tecnologías con un elemento tradicional como es el libro. Es un libro hablado. Para mí es un libro sonoro -que es distinto- creado para ser difundido en este formato audible. El impacto de la hipermedia sobre la literatura implica la convivencia de dos sistemas diferentes: el de la literatura asociada a la cultura impresa y el de la literatura producida en y para una plataforma electrónica. Por esta razón, el estudio del impacto del hipermedia sobre la literatura exige desplazarse por dos ejes: de un lado, la aplicación de la nueva tecnología a un corpus impreso y, de otro lado, el uso de las nuevas herramientas informáticas en la construcción literaria. Audiolibro como la aplicación de la nueva tecnología a un corpus impreso. En cambio un libro digital es una versión electrónica o digital de un libro que se publicará en la web cuyo soporte no es el papel sino un archivo electrónico o digital.

Al entrar a insolente catalepsiay abrir el único ciberpoema que nos ofrece esta autora de nombre Esperanza, con el que la Mao nos enuncia cuál es a su juicio el futuro del libro impreso. Una vez en YouTube se dice que insolente catalepsiaes una compleja y experimental apuesta de co-creación colectiva, que surge a partir de la exploración textual y poética de la escritora Marjorie Mardonez Leiva, y de la invitación a distintos músicos para versionar, re-interpretar y musicalizar estos textos. ¿El resultado?: un Audiolibro compuesto por 16 poemas y sus consecutivas 16 piezas musicales. Escritura/creación individual y la interpretación/creación sonora y colectiva. Obra de arte en la que participan unas 50 personas que de manera autogestionada y colaborativa, luego de cinco años de trabajo, pudieron publicar y compartir esta propuesta.

Entonces, en este diálogo que sostengo con insolente catalepsia, me pregunto ¿morirá el libro impreso?,  ¿cuál será su destino o su futuro? Como somos dados a las predicciones: el 2010 se predijo que el libro impreso tendría acta de defunción el año 2015, pero no murió. Al respecto existen posiciones extremas encontradas, eso es cierto. Pero como nada es eterno, lo que sí está claro es que la forma impresa del libro tal cual la conocemos no será eterna. La digitalización de la cultura afectará nuestra tradición que ha sido de larga duración, de modo que la posible desaparición del libro impreso plantea dificultades considerables. Podemos seguir hablando de libros, pero sus nuevas formas ya no seguirán imponiendo la distancia física temporal entre autor y lector. Esto exige modos de lectura determinados y distintos. Solo cuando nuevos modos de lectura y nuevas formas de intercambio cultural e intelectual se consoliden, se podrá hablar de un "más allá del libro". De la poesía oral griega nos desplazamos hacia el libro impreso que, en otras palabras, es la cultura escrita. Y hoy un nuevo lenguaje nos interpela: el lenguaje digital. ¿Será necesaria una alfabetización digital?, pregunto. Según Jesús Martin-Barbero nos encontramos ante nuevos sujetos dotados de una plasticidad neuronal y elasticidad cultural, como una apertura a muy diversas formas, una camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los “idiomas” del video y del computador, esto es entrar y manejarse en las redes informáticas. Hoy se habla de los nativos digitales. Otros autores como Pedro Morandé sostienen la hipótesis de que a consecuencia de transformar el saber en información, característica esencial de la evolución social en esta etapa de la historia, es que el hombre y la máquina ya no son extraños entre ambos.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para nuevas digresiones o ventanas como les llamo: una de las principales consecuencias del cambio tecnológico es que modifica la sensación del cómo percibimos el tiempo: la temporalidad se ve afectada. Escribe Morandé que la búsqueda en Europa del reino soñado en cuyas fronteras no se ponía el sol como lo dijo Carlos V ha podido materializarse hoy, pero en su significación temporal. Hoy nosotros hablamos de que el tiempo pasa más rápido. Hoy existe una mayor conciencia del presente. Hoy se reivindica el valor del Carpe diem. Este importante cambio ha sido fuente de tensiones para el diálogo intergeneracional.

Para las personas mayores socializados antes de estos cambios de la era digital la juventud representa un proyecto de futuro. Los  jóvenes, por su parte, se rebelan contra esta visión puesto que socializados en este nuevo contexto social piensan que el presente también les pertenece. Los mayores no pueden dar por descontado que gozarán del respeto de los jóvenes por el solo hecho de ser mayores y, como tales, portadores de una sabiduría  de la vida. Los jóvenes, en cambio, no aceptan ser calificados de inexpertos por el solo hecho de ser jóvenes. [Morandé, P. (2002). Ethos latinoamericano y globalización. Concepción: Revista Atenea, pp.15-28).

La autora hace una presentación muy clara y aporta explicaciones contundentes acerca de insolente catalepsia. Quizás lo único nuevo que podría contribuir y para ello me baso en un texto de Álvaro Cuadra que dice: “El concepto de mediatización solo adquiere sentido con los nuevos modos de significación al ser contrastados con el cambio semiósico (que modifica el esquema idealista de Roman Jacokson en el terreno de la Teoría Literaria) cambio que posibilitan los nuevos dispositivos tecnológicos”. Ese cambio semiósico -del que escribe Cuadra- lo asimilo a una transducción, como procesos de transmisión dinámica (intertextualidad, parodia, readaptación, etc.) de que pueden ser objeto las obras literarias; en donde el esquema autor-obra-lector se modificaría introduciendo un intermediario o transductor que interviene en el sentido de la obra que propone el autor, en este caso la autora, incidiendo en los modos y posibilidades de su interpretación. En este audiolibro, propiamente tal, la intervención de los músicos, que re(crean) la obra impresa propuesta por Marjorie Mardonez, actuarían como intermediarios o transductores, la música como otro lenguaje interpretativo, ellos hacen una intervención en el texto modificándolo, en unos casos, parcialmente o, en otros, inciden en su totalidad. insolente catalepsianos ofrece la posibilidad, además, de ir confrontando las dos propuestas: la de la autora y la del transductor. Introducir un sujeto intermediario que forma parte del proceso mismo de la comunicación repercute en su desarrollo de forma determinante y actúa en el curso del proceso comunicativo artístico bajo sus propias competencias y modalidades sobre las formas y posibilidades de comprensión del público receptor. El intermediario desempeña, indudablemente, una función de mediación, es decir, de transducción, entre el mensaje, que sale de manos del autor, y el público receptor; y para ello la autora usa la plataforma web, indispensable en el montaje de esta obra.  

Para concluir volvamos al futuro del libro impreso.

Fíjense que hay una reflexión que me parece atendible: nunca en toda la Historia de la humanidad se han escrito, impreso, distribuido, plagiado, robado, explicado, criticado y leído tantos libros (de acuerdo a declaraciones del secretario de la RAE, el filólogo Darío Villanueva [en línea], 2012). Ahí está la venta en la cuneta, que nos indica Mao en su video-prólogo. Quizás los libros electrónicos, en lugar de reemplazar los libros impresos, terminarán cumpliendo un rol más parecido al de los libros de audio: un complemento a la lectura tradicional, no un sustituto. Lo que sí está claro es que las nuevas tecnologías han planteado múltiples modificaciones al universo del libro, tanto como objeto y como creación intelectual y estética. Como dice la autora, la disolución del libro impreso: el libro se disuelve en otra cosa merced a las nuevas tecnologías, pero ¿desaparece? En cuanto a la relación libros impresos y lectores hoy acá en Chile: nunca se publicó tanto y nunca se leyó tan poco: extraño fenómeno. Solo miremos esta Feria del Libro de Quilpué, este 9 de febrero 2016, y veamos quienes son las editoriales que acá están presentes y venden libros, y quienes son los autores de esos libros, poetas y escritores nacionales, regionales y comunales como, en este caso, lo es Marjorie Mardonez, poeta y escritora de Quilpué. Habrá libros impresos para rato y no me cabe duda que cuando ya ni siquiera se impriman se buscarán como objetos preciosos del pasado, como objetos retro, como objeto vintage. Fin/