Perspectivas en Variaciones sobre la vida de Norman Bates (2010) C. Faúndez

Perspectivas en Variaciones sobre la vida de Norman Bates (2010) C. Faúndez

  Hablar de perspectivas de una novela, que bien podría definirse como un compendio de cuentos, implica abordar las distintas miradas presentes, teniendo en consideración el referente literario y cinematográfico que contempla en su título: Norman Bates. El protagonista de Psicosis (1960), personificado por Anthony Perkins, surge como una adaptación de la novela de Bloch (1959) y de la relectura del asesino en serie Ed Gein; sin embargo, lo que caracteriza a este personaje es la vinculación obsesiva con su madre muerta. Pensar, por tanto, en perspectivas en una novela que linda la locura, resulta interesante. Unas preguntas para introducir la lectura: ¿Qué se evidencia en Variaciones…? ¿Cómo se pueden unir los 5 relatos?,  y, por último, ¿Qué es lo que subyace en la narrativa de C. Faúndez?

 Las historias presentes van relacionando a personajes, mediante la utilización de guiños intertextuales, para entregar una mayor variación a la lectura. De esta manera, se pueden entender el origen de la “Mujer Imposible” o del motel “Los arbolitos quemados”, pues se relacionan los personajes y las temáticas en estos relatos que parecen aislados. Faúndez condensa su narrativa en la idea de fatalidad, vista como la inminencia de un destino agreste, cargado, eso sí, de una cuota de humor propia de la narrativa posmoderna. Es por ello que en “Esto sucede cuando tres poetas deciden armar una bomba” se presentan tres sujetos estereotipados. Un poeta rico y conciliador, que no busca la fama,  porque teme que lo critiquen sus pares al considerar su éxito como producto de sus influencias y no de su genio creativo. Un segundo poeta pobre, cual imagen inversa del anterior, quien añora el reconocimiento y usufructo de su poesía. Y un tercer poeta, que solo piensa en alcanzar el amor de la Mujer Imposible. Estos tres sujetos, inoperantes a nivel laboral, deciden plantar una bomba en una lectura poética, dado que ninguno de ellos había sido considerado a participar, para mostrar, cual performance artística, su descontento con la asignación de los malos poetas participantes y para repudiar la institución que subyace el encuentro. Como toda fatalidad, el proyecto poético se ve truncado, por un lado, por la muerte del poeta tres al encontrarse con la Mujer Imposible y, por otro lado, este mismo hecho realza irónicamente al amor como motivo de autoinmolación involuntaria.

 Dicha fatalidad se puede percibir también en el resto de los relatos donde los personajes tenderán hacia el fracaso amoroso, preferentemente; sin embargo, siempre estará presente una cuota de humor cruel. En “La Mujer Imposible” el enamorado busca la aceptación de su amada realizando las pruebas puestas por ella, como: revivir un pájaro muerto y que éste vaya volando al balcón con una nota que indique que ha cumplido la prueba. En “Los arbolitos quemados” una divorciada de cuarenta y tantos años, que vive con su madre en una casa sin ventanas, conoce a un poeta que la lleva a este motel para revivir su pasión. Son clientes habituales y en una de sus conversaciones ella confiesa su inclinación por la poesía, hecho que él ve como objetos comercializables. Toma los poemas de la mujer y se los vende a los dueños del motel, el par de ancianos del relato “La sopa de los ancianos”. Tal afección provocaron los versos que la anciana decide empapelar las paredes y luego los baños con los poemas, dándole un carácter funcional y ornamental a la literatura.

 Así mismo, también en un nivel temático, la ausencia y la búsqueda de un ideal que llene la soledad de los personajes son latentes en las páginas de Variaciones sobre la vida de Norman Bates, no por nada el afán azaroso de Fagestrom, protagonista de “La Mujer Imposible”, por encontrar el amor. De la misma manera, los poetas se inclinan por alcanzar un ideal que les dé sentido a sus vidas: la fama, la paz o el amor. Los ancianos inician su proyecto de vida con la imagen de un bosque quemado, que destaca la inclemencia y agonía de un cuerpo natural sin vida. Sobre el significante de las cenizas de los árboles se erige un motel cuyo propósito implica mantener, fugazmente, la fuerza de los amantes que pasan por las habitaciones. En los relatos se puede apreciar la necesidad de amor y la ausencia de sentimientos como síntoma de una sociedad disgregada, devenida fracaso.

 Personajes mínimos inscriben sus escuetas vidas simbólicas para denunciar la falta de carácter, la poca inclusión, la mediocridad, la supervivencia y la carencia en una sociedad, como la nacional, donde no existen identificaciones políticas ni ideológicas; donde la religión se refleja como una casa tapiada que exhibe su ropa sucia desde el techo y en la que su epígono, la madre de la divorciada, es una mujer pacata, obtusa e ignorante; donde la educación raya la locura (en el cuento “Variaciones sobre la vida de Norman Bates”) al enseñar a sus alumnos a embalsamar pájaros, muñecas y personas; y donde la poesía y la literatura mantiene un cariz estético hedonista que remite, finalmente, a la ornamentación: poesía Kitsch articulada en los baños y paredes de un motel.

 Faúndez propone una visión degradada de la sociedad actual, en el que los personajes no pretenden una redención ni menos una perpetuidad: ellos, incluso los poetas, son asiduos al presentismo y a la inutilidad. “El amor es el amor / no una bomba” (53) señalan los poetas con la lógica tautológica devenida destrucción. El lenguaje deviene desastre, pensaba Blanchot.

 Destaco la prosa de C. Faúndez, poeta y narrador, pues logra una hibridez textual donde convergen diferentes referentes literarios y cinematográficos. Además, incluye la presencia de distintos registros que dan una velocidad y fluidez a la lectura. Sumado a la capacidad de producir humor, mediante el chiste cruel o la exageración, construye un relato que raya en la locura, la fantasía y la ensoñación.