El papel del dinosaurio

El papel del dinosaurio

Desde la aparición del dinosaurio de Augusto Monterroso sobre la faz del papel la literatura ya no es la misma. Al menos la narrativa.

Deslindado como un nuevo género, la aparición del minicuento marcó la pauta en cuanto a formas, contenidos y vistas a lo que podríamos considerar como "paleontología textual", al menos en el caso particular del minicuento o la ficción breve. Desde entonces un sinfín de autores, investigadores, teóricos y analistas que le han sabido proporcionar, como Javier Perucho (2009) señala, "canon, un panteón, un calendario cívico con efemérides y una nómina de autores y obras célebres". Lauro Zavala, entre ellos, indica como norte literario el territorio mexicano, así como las incursiones de Juan José Arreola, Julio Torri y Augusto Monterroso en los renglones del brevísimo sin descontar los territorios hispanoamericanos donde ha llegado a florecer con éxito.

Al mismo Zavala se suman varios otros estudiosos de la microficción, de entre los cuales destacan Francisca Noguerol, Graciela Tomassini, Stella Maris Colombo, Dolores Koch, Violeta Rojo, David Lagmanovich, Nana Rodríguez, Juan Armando Epple, Ángela María Pérez Beltrán, entre otros, quienes han teorizado sobre los aspectos de este nuevo género. Motivo de invaluables ensayos y análisis han sido sus características, su brevedad, axiomas, rebeldía genérica, contenido, alterabilidad y habilidad para emparentar e inmiscuirse en la posmodernidad y al mismo tiempo con los clásicos literarios.

Sin embargo, este panorama digno de atención y estudio no podría estar completo sin una breve guía no para reconocer al minicuento, como la que propone Violeta Rojo , o los antecedentes que sobre las características de la minificción existen, elaborada por Zavala (2000) en "Seis problemas para la minificción, un género del tercer milenio: brevedad, diversidad, complicidad, fractalidad, fugacidad, virtualidad" , sino como un mapa completo para quien se inicia en las fruiciones del cuento breve y desee adentrarse en el laberíntico panorama hispanoamericano donde se desempeña.

Podemos ver tal propuesta en Dinosaurios de papel , cuyo autor, Javier Perucho, se convierte a la vez que crítico en guía, historiador, antologador y poseedor del conocimiento faltante: exhibir a detalle a autores de minificciones de diferente nacionalidad. Su historiografía se suma y completa la que ya se ha realizado antes, con la diferencia de que añade datos hermenéuticamente importantes debido a la ubicación que pretende darles.

Así, los temas de dichos escritores, los libros en que reúnen su obra minificcionera, el tratamiento de la información sobre aquellos que escribieron en México sin haber nacido en este país (llamados "de la diáspora") corresponden al estilo "peruchiano": ser didáctico al tiempo que se es ameno. La academicidad del autor no está peleada con la exposición teórico-crítica que hace de los cuentistas breves. Comprende, además, una suerte de "arqueología" textual, más inclinada a lo que vendría siendo la paleontología, como dijimos con anterioridad. El quehacer de Perucho se asemeja a esta ciencia, encargada del estudio e interpretación de lo antiguo, en el sentido en que rescata a los clásicos, los canónicos del género; los revitaliza y recontextualiza, situándonos en un panorama definido en el cual podemos apreciar la riqueza y aportaciones que hace cada uno de ellos al minicuento mediante los ejemplos que se muestran a lo largo de la edición.

Ese conocimiento del dinosaurio de papel se extiende a la reconstrucción de anécdotas, orígenes, los cambios que el género ha sufrido, sus variantes, la intertextualidad y los enfoques teórico-analíticos de los que han sido objeto para su estudio, la propuesta que se hace para realizar tal actividad tomando en cuenta entornos, contextos, procesos de transculturación que influyen en ellos, extinciones –como data en el caso de las greguerías de Ramón Gómez de la Cerna-, apariciones, mezclas e influencias que se han dado como caldo de cultivo para su fuerte y massmediático desarrollo como uno de sus elementos integradores: "El microrrelato no es la cruza indiscriminada de los géneros, sino un género nacido en la modernidad, el cual se gobierna con reglas intrínsecas a él, cuya extensión forma un rasgo supeditado a las norma de la composición literaria, heredadas de la cuentística tradicional" , nos dice Perucho.

Dinosaurios de papel, además de tal recuento de texto y autores (desde México hasta Chile, saltando a España), contribuye con serias y considerables muestras del panorama que se avizora. Y marca, también, la pauta en los estudios literarios que se han desarrollado a la par de género: "en el mar de las industrias narrativas, se ha forjado un espacio indisputable, pues ya dispone de un público, el orbe editorial promueve sus antologías, la tradición académica lo ha vuelto objeto de sus acosos críticos y confecciona programas educativos y, finalmente, la república literaria se solaza en y con él", indica el autor.

Este saurio genérico, visto desde la perspectiva peruchiana, compone el logro que generaciones literarias anteriores obtuvieron con significativa importancia. Llegado a tierras americanas en navíos españoles, camuflado entre cartas de relación, bitácoras, crónicas y relatorías, pasó su adolescencia aprendiendo modales coloniales genéricos hasta vivir independencias, nacionalismos, vanguardias; sobreviviente del "boom literario", pasó por encima de McOndo hasta integrar su madurez: su cuerpo es Hispanoamérica misma y la posmodernidad es cosa que utiliza a su antojo: espejo que refleja a otro espejo en el que él se refleja hasta el infinito.

La tarea por venir ya está indicada y es cuestión de acometerla. "La historia y la antología del microrrelato latinoamericano se convierte en una tarea apremiante:; las condiciones documentales, infraestructura y financiamiento ya están dados para llevarla a cabo, si se propone la tarea desde una institución de educación superior" , subraya Javier, y agrega que "una de las próximas tareas que están por realizarse consiste en estudiar la evolución particular en cada uno de estos países, sus mutuas influencias y desarrollo paralelo. Si embargo, es una tarea que debe realizarse luego de que se hayan establecido las historias respectivas del género en Argentina y México, polos de la microficción contemporánea en español" .

En resumen, hay que seguirle los pasos la criatura monterrosiana, su rumbo, los intentos por domesticarlo, por determinar su nacionalidad, su modus vivendi, pero sobre todo, su alimentación, su futuro: su sangre transculturalizada, enriquecida con tinta, lo mantiene vivito y coleando fuertemente en la República de las Letras. Tal es el papel de Javier Perucho con este dinosaurio.